viernes, 12 de agosto de 2011
miércoles, 10 de agosto de 2011
Reflexión El Hachazo
Por: Claudia Tomino de Block
Cuando yo tenía 20 años, falleció repentinamente mi papa. Tuvo una subida muy fuerte de presión y se le produjo un derrame cerebral. Tenía solo 53 años.
Mi papa era una persona muy noble, muy servicial y con un gran amor por la vida. Disfrutaba reuniéndose con la familia y amigos y alegraba las reuniones con sus chistes, sus canciones y sus imitaciones. Siendo yo una adolescente recuerdo nuestras charlas después de almorzar los días sábados: a los dos nos gustaba la literatura, la filosofía, la música, hablábamos mucho de todo, de la vida. Cuando el falleció, mi mama quedo destruida y mi hermana con 17 años y yo tratamos de seguir adelante con la vida. Yo estudiaba profesorado de historia pero decidí ponerme a trabajar para “salir” de mi casa donde el clima de tristeza y duelo era “irrespirable”. Levantarme a la mañana era como “subir al Himalaya”. Así lo sentía yo. Caminar las cuadras hasta el colectivo, también me costaba muchísimo.
Un día, para cambiar un poco la rutina diaria, tome el colectivo en otra parada, y camine por otras calles. Allí vi algo que me sacudió interiormente: en una esquina había un tronco de árbol que había sido talado por la mitad. Por el enorme diámetro del tronco, deduje que había sido un árbol grande y fuerte. En medio de ese tronco robusto habían brotado dos ramitas nuevas con pequeñas hojas verdes y brillantes.
Al año siguiente una amiga me invito a un Retiro Espiritual en el que el Señor me salio al encuentro y pude sentir su Amor por mi. A partir de ese episodio, El fue renovando el follaje de mi vida con su Gracia y lentamente fue sanando mis heridas y las de mi familia.
Este testimonio lo escribo en memoria de mi papa, que falleció un 12 de agosto de 1977 y también para que otras personas que estén pasando por un doloroso duelo como el que pase yo, sepan que todas las heridas pueden ser sanadas por Jesús, si nos dejamos curar por su Amor. Gloria a El!!!
domingo, 7 de agosto de 2011
viernes, 5 de agosto de 2011
Esperan decenas de miles de peregrinos en San Cayetano
Los sacerdotes y voluntarios del santuario de San Cayetano, en el barrio porteño de Liniers, ultimaban hoy los detalles para recibir este fin de semana a decenas de miles de peregrinos que se acercarán para pedir pan y trabajo o agradecer haberlos recibido, durante la festividad del patrono de la Providencia.
Esta devoción popular -que en Buenos Aires llevará por lema “Junto a San Cayetano rezamos por la paz, el pan y el trabajo”- también se replicará en más de 45 parroquias del país que llevan el nombre del santo.
“Esta es sobre todo una fiesta, un emblema de la arquidiócesis, por eso nos preparamos para recibir a los peregrinos, que serán muchos, sin duda, con alegría”, dijo a AICA el párroco del templo, presbítero Jorge Torres Carbonell.
El sacerdote destacó que hasta aquí llegan, no sólo el 7 de agosto, “muchas personas que expresan no perder la esperanza de conseguir un trabajo o tener un empleo más digno, pero muchas que vienen a agradecer”.
Mañana, víspera de la festividad, sacerdotes del templo recorrerán por la tarde la fila extensa con una imagen de San Cayetano desde las calles Reservistas Argentinos y Barragán hasta el santuario, para bendecir a los peregrinos.
Las puertas del santuario de Cuzco 150 serán abiertas el domingo a la hora cero por el obispo auxiliar de Buenos Aires, monseñor Raúl Martín, quien tras impartir la bendición dará paso a los devotos y a las 9 presidirá una de las misas.
A partir de las 4 y hasta las 11 se oficiarán misas a cada hora, y después cada dos desde el altar levantado sobre la calle Cuzco.
La Eucaristía central por la paz, el pan y el trabajo será presidida el domingo a las 11 por el arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina, cardenal Jorge Mario Bergoglio.
También habrá bendiciones de objetos y se recibirán alimentos no perecederos y ropas para la Cáritas parroquial.
Unos 1.500 voluntarios laicos, 200 sacerdotes y 800 scouts asistirán a los peregrinos, a quienes repartirán pan, caldo y mate cocido.
Gaetano de Thiene, como se llamaba San Cayetano, nació en Vicenza, norte de Italia, en octubre de 1480, en el seno de una familia de nobles.
No obstante, abandonó el ambiente familiar y dedicó su vida a la atención de los enfermos y desvalidos. Murió a los 77 años en agosto de 1547.
Fue canonizado en 1671 después de que una comisión eclesiástica comprobó numerosos milagros entre quienes lo invocaron para pedir sanación, alimentos y trabajo.
Informes: (011) 4641-0583/1572; correo electrónico: santuario@sancayetano.org.ar , o en la página de Internet: www.sancayetano.org.ar .+
Esta devoción popular -que en Buenos Aires llevará por lema “Junto a San Cayetano rezamos por la paz, el pan y el trabajo”- también se replicará en más de 45 parroquias del país que llevan el nombre del santo.
“Esta es sobre todo una fiesta, un emblema de la arquidiócesis, por eso nos preparamos para recibir a los peregrinos, que serán muchos, sin duda, con alegría”, dijo a AICA el párroco del templo, presbítero Jorge Torres Carbonell.
El sacerdote destacó que hasta aquí llegan, no sólo el 7 de agosto, “muchas personas que expresan no perder la esperanza de conseguir un trabajo o tener un empleo más digno, pero muchas que vienen a agradecer”.
Mañana, víspera de la festividad, sacerdotes del templo recorrerán por la tarde la fila extensa con una imagen de San Cayetano desde las calles Reservistas Argentinos y Barragán hasta el santuario, para bendecir a los peregrinos.
Las puertas del santuario de Cuzco 150 serán abiertas el domingo a la hora cero por el obispo auxiliar de Buenos Aires, monseñor Raúl Martín, quien tras impartir la bendición dará paso a los devotos y a las 9 presidirá una de las misas.
A partir de las 4 y hasta las 11 se oficiarán misas a cada hora, y después cada dos desde el altar levantado sobre la calle Cuzco.
La Eucaristía central por la paz, el pan y el trabajo será presidida el domingo a las 11 por el arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina, cardenal Jorge Mario Bergoglio.
También habrá bendiciones de objetos y se recibirán alimentos no perecederos y ropas para la Cáritas parroquial.
Unos 1.500 voluntarios laicos, 200 sacerdotes y 800 scouts asistirán a los peregrinos, a quienes repartirán pan, caldo y mate cocido.
Gaetano de Thiene, como se llamaba San Cayetano, nació en Vicenza, norte de Italia, en octubre de 1480, en el seno de una familia de nobles.
No obstante, abandonó el ambiente familiar y dedicó su vida a la atención de los enfermos y desvalidos. Murió a los 77 años en agosto de 1547.
Fue canonizado en 1671 después de que una comisión eclesiástica comprobó numerosos milagros entre quienes lo invocaron para pedir sanación, alimentos y trabajo.
Informes: (011) 4641-0583/1572; correo electrónico: santuario@sancayetano.org.ar , o en la página de Internet: www.sancayetano.org.ar .+
Buenos Aires, 5 Ago. 11 (AICA)
viernes, 29 de julio de 2011
lunes, 25 de julio de 2011
Bajo sus alas
Hace unos años, La revista "National Geographic" divulgó lo sucedido después de un incendio en el Parque Nacional Yellowstone de los Estados Unidos.
Cuando lograron extinguir el fuego los socorristas comenzaron la tarea de evaluación de los perjuicios. Cuando iban caminando por el parque encontraron una gallina quemada al pie de un árbol, en una posición sorprendente. No parecía que hubiese muerto corriendo o prendida, sencillamente estaba con sus alas cerradas alrededor del cuerpo.
En el momento que el guardabosques la sacudió suavemente con un palo, tres pequeños pollitos vivos salieron de debajo de las alas de la madre, quien sabiendo que sus hijos no podrían escapar del fuego, no los abandonó.
Tan seguros se hallaban bajo las plumas, recogidos del fuego, que ni siquiera habían salido de ahí horas después de sofocado el incendio. Estaban totalmente candorosos en el amparo de la madre, y solo al sentir el golpe consideraron que debían salir.
Cuando leí esta noticia me brotó enseguida, la frase que siempre repito: "soy feliz a la sombra de tus alas" (Salmo 63). El nos da la protección en todas las circunstancias de la vida. Cuando llegan los momentos difíciles de cualquier tipo nos llama a ponernos bajo su abrigo.
Es una experiencia que cada uno puede mantener cada día: vivir bajo la seguridad de su protección. El nos favorece para mantener la calma, la confianza, el optimismo.
Permanecer en la fe bajo las alas del Altísimo es una cuestión de experimentar la confianza filial en la providencia de Aquel que nunca nos abandona. El Salmo 27, 10 dice: "Aunque mi padre y mi madre me abandonen, tú, Señor, te harás cargo de mí. " porque aunque suceda lo peor que un ser humano pueda experimentar, el amor divino nunca lo dejará.
Se trata de poner toda la esperanza en el Señor confiando en su permanente presencia. Nunca nos abandona. De allí que siempre debemos refugiarnos en El. Allí hallamos la verdadera seguridad ahora y eternamente.
Padre Jorge Raúl Nardi
domingo, 24 de julio de 2011
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