jueves, 17 de noviembre de 2011
lunes, 14 de noviembre de 2011
sábado, 12 de noviembre de 2011
viernes, 11 de noviembre de 2011
Cordial reunión de la Presidenta con los obispos de la Ejecutiva
La Presidenta muestra el icono que le obsequió la mesa ejecutiva
La presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, recibió este jueves en la Casa Rosada a la flamante Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina, elegida en el marco de la 102ª Asamblea Plenaria que se desarrolla en la casa de ejercicios espirituales El Cenáculo-La Montonera, de Pilar.
"Estamos muy satisfechos con la reunión, fue muy cordial. Acordamos mantener canales de diálogo y propuestas permanentes", subrayó el prelado santafesino al salir de Balcarce 50.
En tanto, el vocero episcopal, presbítero Jorge Oesterheld, declaró que "fue un encuentro protocolar en el que intercambiamos saludos; se habló de la autonomía de la Iglesia y el Estado, y del hombre como centro de preocupación mutua".
"Le dijimos que siempre contará con nuestra palabra de Pastores. Palabra que surge de nuestra fe en el Evangelio y que no debe interpretarse políticamente. Nuestras principales preocupaciones están vinculadas con el valor de la vida, la familia, la educación, la cultura del trabajo, la prevención de la droga en la juventud. Por eso la insistencia en tener en cuenta la dignidad de la vida y la pobreza", precisó.
En el marco de la audiencia, que duró 45 minutos, los obispos obsequiaron a Fernández de Kirchner un ícono del Buen Pastor, obra del presbítero Eduardo Pérez dal Lago, y las conclusiones del Congreso de Doctrina Social de la Iglesia, que se realizó en Rosario en mayo con el lema "Unidos para promover el desarrollo integral y erradicar la pobreza". En ese Congreso se alentó a favorecer el compromiso ciudadano para construir una Patria en justicia y solidaridad, en el marco del Bicentenario 2010-2016.
Por su parte, la Presidente les regaló un libro sobre la historia de la Casa Rosada.
La conformación de la Comisión Ejecutiva fue proclamada el martes durante la segunda jornada del plenario electivo.
Además de monseñor Arancedo, está integrada por monseñor Virginio Bressanelli, obispo de Neuquén, y monseñor Mario Cargnello, arzobispo de Salta, como vicepresidentes primero y segundo, respectivamente. En tanto, monseñor Enrique Eguía Seguí fue reelecto como secretario general.
Acompañaron a la Presidenta el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández; el canciller Héctor Timerman, y el secretario de Culto de la Nación, Guillermo Oliveri.
Informes: oficinaprensacea@gmail.com o en la página web www.cea.org.ar .+
martes, 8 de noviembre de 2011
lunes, 7 de noviembre de 2011
viernes, 4 de noviembre de 2011
Matar a los débiles
Víctor Manuel Fernández
Rector de la Universidad Católica Argentina
Fuente : La Nación
Rector de la Universidad Católica Argentina
Fuente : La Nación
¿Cómo resuelven un problema los sectores más autoritarios de la sociedad? Eliminando a los débiles. Hoy puedo confirmar que la política de violación de los derechos humanos que avergonzó a nuestro país ha dejado profundas secuelas en la cultura argentina. Porque aun los sectores progresistas continúan con la misma lógica: resolver un problema de manera pragmática, eliminando al más débil.
Aparentemente, nuestra sociedad creció en el reconocimiento de los derechos humanos fundamentales. Pero el derecho a la vida es el más elemental. Si se lo niega, se debilitan todos los demás. Porque si aparece alguna excusa para eliminar una vida humana inocente, siempre aparecerán razones para eliminar a un ser humano que molesta.
Es decir, si afirmamos que un ser humano no se puede matar cuando tiene más de tres meses, pero sí cuando tiene unas horas menos, entonces siempre habrá algún argumento para quitar la vida a un ser humano: será porque tiene alguna discapacidad, porque es demente, porque es anciano, porque es deforme, porque no sirve al sistema financiero, porque es peligroso, y las razones seguirán multiplicándose.
Debido a la pequeñez del embrión, que ni siquiera vemos con nuestros ojos, corremos el riesgo de ignorar su valor. También nos inclinamos a creer que es un pedazo de la mujer, un órgano más, o una especie de víscera prescindible. Sin embargo, hay una diferencia inmensa: un órgano de la mujer tiene su mismo código genético, pero el embrión no. Es otro ser, distinto de un óvulo, distinto del padre y de la madre. Su código genético ya tiene todas las características que tendrá ese humano adulto nuevo y original. Sólo le falta desarrollarse. Por eso no puede ser eliminado como quien se opera de un tumor.
Sin duda, tenemos que crecer mucho en el respeto a los derechos de las mujeres. La violencia doméstica y la discriminación laboral, por ejemplo, son hechos intolerables. Pero ese ser indefenso que está tratando de nacer también puede ser una mujer. ¿Puede la mujer adulta decidir libremente sobre la vida de esa otra mujer frágil que lleva en su vientre? Si la razón es que no piensa o no habla, ¿qué haremos con esos niños de diez años que por diversas razones tienen muy reducida su capacidad de razonar? Quizá sin darnos cuenta repetiremos los argumentos del nazismo, que mandaba eliminar a los débiles para que sólo prosperen los fuertes.
En este país tenemos recursos para todos. Si una mujer no se siente en condiciones de criar al niño que ha engendrado, en nuestra generosa patria hay familias dispuestas a brindarle apoyo y deseosas de hacerse cargo de esa nueva vida. ¿Por qué optar por la muerte cuando tenemos todo para apostar por la vida? No es inocente abrir la puerta del aborto. Algunos lo festejan alegremente, pero una lógica de muerte sólo provocará más muerte y tristeza.
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