viernes, 1 de enero de 2010

Para la lectura espiritual

Para la lectura espiritual


«Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer» (Gal 4,4)

…”Cuando se mira a la Inmaculada se experimenta en el corazón la necesidad de acercarse a ella... Los que la aman y los que escriben sobre ella, se paran para mirar quien es ella, incluso si no la conocen profundamente. ¿Quién es ella en relación a Dios Padre? Es su creador, ciertamente; ella misma lo declara: «Soy la esclava del Señor» (Lc 1,38). Pero ¿qué es ella además? Es la preferida del Padre eterno. No podemos llegar a concebir esta verdad; las palabras humanas no lo pueden expresar.
El Padre celestial ha querido que la segunda persona de la Trinidad, su Hijo, tenga por madre, en el tiempo, a la Inmaculada. Ella es verdaderamente la Madre del Hijo de Dios; ¡cosa muy difícil de entender! Es preciso que estemos muy unidos a la Madre de Dios para comprender este misterio más profundamente. La Virgen María no puede compararse a los demás santos por el hecho de que ella es la Madre del Hijo de Dios, verdaderamente Madre de Dios... Ser creada por Dios, ser hija de Dios por adopción, esto todavía se puede comprender. Pero ser verdaderamente la Madre de Dios sobrepasa nuestra inteligencia... Es una verdad de fe que la Inmaculada es realmente la Madre de Dios y no solamente la madre de la humanidad de Jesús.
En relación al Espíritu Santo, ella es su Esposa. ¡Tampoco es posible entender esto! El Espíritu Santo se ha unido de tal manera a la Inmaculada que forma con ella un solo ser... Nuestra inteligencia no es suficiente para comprender esto, porque la Trinidad es infinita. Y aunque tuviéramos una comprensión perfecta, hay una distancia infinita entre lo que sabemos de la Santa Trinidad y lo que es en realidad. Más tarde, en el cielo, descubriremos este misterio. Incluso después de millares y millares de años, este conocimiento quedará siempre limitado, de tal manera que hará falta toda una eternidad para su perfecto conocimiento”…

San Maximiliano Kolbe (1894-1941), franciscano, mártir - Conferencia del 26/11/1938

lunes, 28 de diciembre de 2009

Homilía de Nochebuena - Cardenal Jorge Bergolgio s.j.


Desgrabación de la homilía de Nochebuena
Cardenal Jorge Bergolgio s.j.


En la primera lectura, el profeta Isaías enmarcaba el acontecimiento que celebramos hoy: el pueblo que caminaba en tinieblas ha visto la gran luz; sobre los que habitaban en el país de la oscuridad ha brillado la luz. El anuncia algo muy grande, anuncia el desborde de la presencia de Dios en medio de todas las cadenas, de todos los engaños de la idolatría. Y lo anuncia en términos de tinieblas y de luz.

El Señor, a lo largo de los siglos, iba inculcando en su pueblo que él era el único Dios y que él era quien lo iba a conducir en el camino de la verdad, era el único que lo iba a conducir en el camino de la verdad.

El pueblo siempre tuvo la tentación de caer en la idolatría. La historia no cambia, hoy nos pasa lo mismo. Tenemos oscuridades en el corazón, oscuridades en la familia, en la ciudad, en el país, en el mundo. Oscuridades existenciales que las queremos solucionar con más oscuridades. Nos dejamos engañar por luces que no son verdaderas. Por farolitos artificiales, o por grandes fuegos artificiales que iluminan un minuto y después se van. La luz de Dios es mansa y se nos mete en la vida y nos va acompañando con mansedumbre a lo largo de toda la vida. Así nos ilumina el Señor, con mansedumbre y con paciencia. Siglos y siglos de paciencia que todavía tiene hoy. Paciencia para con nuestro corazón rebelde que prefiere la lucecita del momento, propia de un ídolo, a la gran luz del Hijo que se manifiesta.

Un obispo dijo públicamente “nos han secuestrado la Navidad”. Parece que la Navidad es correr detrás de las lucecitas, colmar los shoppings abiertos hasta las cuatro de la mañana, todos apurados, y con la cabeza en mil cosas. Después cuando reposamos un poco, ya se nos pasó. Ese es el sentido de la Navidad, ese es el sentido de la luz de Dios en medio de las tinieblas. Me gustó la frase: “Nos han secuestrado la Navidad y hay que rescatarla”. Rescatarla abriendo el corazón a la luz. ¿Cómo se hace en medio de las tinieblas? Al igual que los pastores, el ángel les dice: “No teman, esto les servirá de señal” ¿Y cuál es la señal? Un Niño nos marca la ternura de Dios.

Dios nuestro padre se vuelca con ternura. Ese Dios manso que fraguó su mansedumbre en la paciencia, se acerca de la manera más indefensa. La señal es la ternura y hoy, al desearles feliz Navidad, quiero decirles, simplemente, les quiero decir que no le tengan miedo a la caricia de Dios, a la ternura de Dios, ténganle miedo sí, a la espectacularidad de los ídolos de moda. Piensen en esta Navidad secuestrada y rescátenla, dejándose acariciar por la ternura de Dios, no le tengan miedo.

El nos decía a través del profeta Isaías: “¿Acaso una madre se puede olvidar del hijo que lleva en sus entrañas? Aunque una madre se olvidara, yo no me voy a olvidar de vos”. Nos tiene metidos en su memoria. Por eso, al desearles Feliz Navidad, les pido esto: “Déjense querer por ese amor tan tierno, tan de madre y de padre con el cual Dios se manifiesta, y no se dejen engañar por los ídolos que no nos pueden prometer absolutamente nada. La ternura de Dios, la caricia de Dios, es la Feliz Navidad de esta noche”.+

Cardenal Jorge M. Bergoglio s.j.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Instituto Parroquial San Judas Tadeo

Almuerzo de fin de año del personal del
Instituto Parroquial San Judas Tadeo…



martes, 22 de diciembre de 2009

Padre Fabián desde La Pampa

"Querida comunidad el 20 fuí a la comunidad de Cuchillo-có donde estaban contentos porque había llovido bastante esa madrugada, por que iba a haber misa con bautismos y porque les dije que el 25 les iba a celebrar la misa de Navidad. Rezo por ustedes y por la comunidad.
Las fotos que les mando son un calden (árbol autoctono de por acá) centenario enCuchiy un atardecer en La Adela... P. Fabián


Festival de Navidad

Festival de Navidad
“Dios es Ternura”











lunes, 21 de diciembre de 2009

Hace poquito lo conocí a Jesús

Hace poquito lo conocí a Jesús.
Me sorprendió su sonrisa y su mirada.
¿Viste cuando uno tiene la sensación de estar frente a alguien feliz? Bueno, eso fue lo que percibí cuando me encontré con él.
La verdad que me cuestionó, se puede ser feliz con muy poco, casi con nada podría decir, solo es necesario dejarse querer. Es extraordinaria su capacidad de recibir cariño, y de regalarlo. Cualquiera lo puede alzar en brazos y él está contento, con el que lo invita a jugar juega. Siempre tiene una sonrisa para regalar.
Decía que lo conocí hace poquito, caminando por las calles de Villa Facundo. Estaba en brazos de su madre, y como les compartía me impactó su mirada y su sonrisa. Tiene un año y medio, su mamá apenas llega a los quince y todavía tiene cara de nena.
Entendí lo del evangelio de Juan, y no pude resistir la tentación de preguntarle “¿dónde vives?”.
Fui hasta su casa. Ranchito de chapas de cartón y simplemente cartón tapando los agujeros de las chapas rotas, piso de tierra y perros flacos. No fue fácil encontrar su “casa”. Tuve que preguntar en un par de lugares antes de llegar allí porque me equivoqué de camino.
Al llegar fueron apareciendo de a uno los hermanitos de la mamá, cinco en total. Al principio me miraban con desconfianza, pero enseguida nos hicimos amigos. Parecían los pastorcitos del pesebre. No había nieve ni frío, sino un calor agobiante, no había ángeles ni bueyes, solo un burro (el que suscribe), y una mirada y una sonrisa que hablaban de la navidad. Dios con nosotros… así de pobre, así de simple. Feliz, aunque las circunstancias sean difíciles.
Gracias Señor por llevarme a este pesebre y encontrarte en esta navidad.
Que en esta navidad el Señor nos conceda descubrir su estrella, su mirada y su sonrisa. Está cerquita nuestro, solo hay que salirlo a buscar.
Mañana me voy a dar el gusto de bautizar a Jesús Isaías (así se llama), y en ese pesebre que me regalaron pediré por todos los que quiero y por sus sueños.

¡Feliz navidad!
Marcelo, SJ

sábado, 19 de diciembre de 2009

Almuerzo de los Colaboradores de Caritas y Feria