lunes, 15 de febrero de 2010

¿Qué es la Cuaresma?

¿Qué es la Cuaresma?

El tiempo de Cuaresma se inicia el Miércoles de Ceniza y se prolonga durante los cuarenta días previos a la fiesta de Pascua hasta el Jueves Santo, excluyendo la Misa de la Cena del Señor.

• Cuarenta años esperó Israel en el desierto para poder entrar en la tierra prometida.
• Cuarenta días aguardó Moisés la manifestación de Dios en el Monte Sinaí.
• Cuarenta días ayunó Jesucristo en el desierto aguardando la fortaleza del Espíritu para cumplir su difícil misión.

La Cuaresma es un propicio para que los cristianos renovemos nuestro espíritu de adhesión a Jesucristo muerto y resucitado y nos guiemos por el camino de una profunda y progresiva reflexión. Así, todos juntos hemos de prepararnos para la gran Celebración de la Pascua del Señor, liturgia central del año litúrgico.

¿Cómo vivir la Cuaresma?

Lo normal sería que todos los cristianos estuvieran interesados en participar activamente en su comunidad para vivir este tiempo con especial intensidad. Lamentablemente para muchos, especialmente para los más jóvenes, no pasa de ser un periodo más de la Iglesia en que los conceptos de penitencia, ayuno o austeridad, propios de la Cuaresma, no les dice casi nada.

El desafío para los pastores, equipos litúrgicos y catequistas se ve interesante, ya que hemos de esforzarnos para que los fieles conozcan la razón de ser de la cuaresma y puedan aprovechar este tiempo de salvación para vivir con alegría desbordante la fiesta de Pascua. En este sentido, es conveniente recordar a los cristianos, a quienes se esfuerzan por vivir con fe, que la cuaresma tiene especial importancia dentro del ciclo litúrgico ya que la festividad de Pascua, necesita una seria preparación para unirnos a la Resurrección de Cristo. *

El canto en Cuaresma
Es el gran tiempo penitencial de la Iglesia, los cuarenta días de conversión y purificación interior que nos preparan a la mayor fiesta cristiana del año, la Pascua.

Comienza el Miércoles de cenizas. Son días de escucha atenta de la Palabra de Dios que nos vuelve a llamar a un cambio de vida según el Evangelio de Jesús.

Desde el miércoles de cenizas hasta la vigilia pascual no cantamos el Aleluya, porque ese canto es la expresión del gozo de la resurrección; lo reservamos para la noche de Pascua. El Gloria tampoco se reza ni canta en todo ese tiempo, excepto en la misa del Jueves Santo. Pero la Cuaresma no es un tiempo triste, sino más bien un tiempo recogido, de meditación, que es el ambiente que nos permite estar atentos a la Palabra, reflexionar sobre nuestra vida y dar pasos de conversión. Los cantos de la eucaristía deberían favorecer la atmósfera de recogimiento y conversión personal y comunitaria que caracterizan este tiempo litúrgico. **

* Extractado del texto “Animación Litúrgica 2” de Eduardo Cáceres Contreras.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Solidaridad - Caritas

Carias Parroquial necesita cajas de cartón en buen estado. Las cajas son para clasificar las ropas que se reciben en donación...
Gracias

viernes, 22 de enero de 2010

Homilía de monseñor Martínez - Arzobispo de Granada


Homilía de Monseñor Martínez, Arzobispo de Granada, a la que se ha querido buscar polémica. Ver en :
http://www.youtube.com/watch?v=LPa_92sTKCA

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miércoles, 20 de enero de 2010

Grupo Misionero

Misión Forastieri - Roque Perez - Porvincia de Buenos Aires

Durante la primera quincena de enero los jóvenes del grupo Misionero, acompañados por el P. Fabián y el Seminarista Mariano fuerona misionar al paraje Forastieri, Prov. de Buenos Aires...






lunes, 18 de enero de 2010

Homilía del Sr. Arzobispo - Misa por las víctimas del terremoto en Haití

Desgrabación de la homilía pronunciada por el Sr. Arzobispo en ocasión de la misa celebrada por las víctimas del terremoto en Haití

Señor Embajador de la República de Haití Excelentísimo Raymond Mathieu, queridos hermanos y hermanas:

El Evangelio hoy nos pone frente al primer milagro de Jesús. En esta escena tan alegre, como es la de un casamiento, la gente está entretenida, charlando, festejando, todo lo que se hace en una fiesta. Sin embargo, a escondidas había un problema. Nadie se daba cuenta pero faltaba el vino. Y ya las jarras se estaban acabando y no había con qué llenarlas. Qué papelón, qué problema.

La Virgen se acerca a Jesús y le dice: mirá el problema. Jesús primero le dice que no es el momento pero le hace caso. Creo que Ella lo había educado desde chiquito a mirar la vida de los demás preparando así su corazón humano para ser el hombre que comprende, acompaña, consuela todo dolor y todo problema humano. Y Jesús mira dónde está el problema. Es curioso, después, a lo largo de su vida, siempre encontramos en el Evangelio que Jesús mira a la vera del camino, a los que están al borde del camino, a los que se esconden por vergüenza o por miedo. Los que no se animan a estar con los demás porque tienen problemas o porque son leprosos o porque son ciegos o paralíticos, o son pecadores, son considerados como pecadores porque todos somos pecadores.

Y Jesús siempre mira al borde del camino y los llama. Es propio de Jesús esa actitud de mirar a aquellos que están en los extremos en los momentos más duros de la existencia, al borde del camino de la existencia y llamarlos.

Y los ayuda, los cura, los consuela, los fortalece, los hace discípulos suyos. Esa actitud de mirar y acercarse, porque es mirar y acercarse a quien está pasando por problemas, Él nos la enseña a nosotros. En aquella parábola del buen samaritano Jesús no alaba al sacerdote que pasó y dio un rodeo para no mirar el problema en que estaba una persona, no alaba al escriba que pasó y dio un rodeo para no mirar a la persona que estaba allí. Sino alaba a quien se acerca a donde hay un problema y le dice a la gente que lo rodea: hagan ustedes lo mismo, acérquense donde hay un hermano necesitado, acérquense donde hay un problema. Como la Virgen le señaló dónde había un problema, en el casamiento lo hizo acercar.

¿Y qué nos dice la Virgen, que le dice la Virgen a los que servían la fiesta y a nosotros? “Hagan todo lo que Él les diga.” Y Jesús nos dice: “acercate”. Donde hay una necesidad ahí hay una presencia mía escondida. Soy yo el que estoy sufriendo en esa necesidad, así nos dice el Señor.

Y hoy en esta misa escuchamos que la Virgen nos dice “hagan lo que Él les diga” y Él nos dice “acercate”. No te distraigas, no te hagas el distraído. Mirá a ese pueblo que está sufriendo, a esos hombres y mujeres haitianos, a esos ancianos, a esos niños. Tantos muertos, tantos heridos, tantos que están sufriendo despojados por este tremendo terremoto.

No nos conformemos con leer las noticias del diario o ver por televisión alguna cosa. Acercá tu corazón allí. “Estoy de vacaciones, no puedo…” Un corazón cristiano nunca está de vacaciones. Siempre está abierto al servicio allí donde hay una necesidad, porque sabe que donde hay una necesidad hay un derecho y este pueblo, por ser hermano nuestro, tiene derecho a nuestra atención.

No sé, cada cual verá cómo acerca su corazón. Dejá alguna diversión, ponete en silencio en oración, hacé alguna penitencia para acompañar el dolor de tu pueblo, private de algo y dalo para que puedan tener alimento, medicina, lo que necesitan. Pero ese pueblo es nuestro hermano. Y mi hermano está allí al borde del camino de la existencia, mi hermano está sufriendo y no me puedo hacer el distraído.

Le pedimos a la Virgen que se meta en nuestro corazón y haga lo que hizo ese día con Jesús: “mirá, mirá el problema”. “Y a mí qué me va, yo no me meto”, parece que Jesús le decía y Ella lo empuja.

Que nos empuje a hacer algo: oración, penitencia, limosna, despojo de algo que nos guste, que tengamos en favor de los demás.

Con esa caridad que pasa por la mente, el corazón y toca el bolsillo. Miremos a la Virgen que nos mira a nosotros y nos dice “hagan todo lo que Él les dice”. ¿Y qué nos dice Jesús? No des un rodeo para no ver el problema, como hizo el sacerdote y el escriba de la parábola.

Acercate. Es el dolor de tu hermano, es la llaga de tu hermano. Compartila y llorá con él.

Card. Jorge Mario Bergoglio, s.j.
Arzobispo de Buenos Aires

Catedral Metropolitana
Domingo 17 de Enero de 2010

viernes, 15 de enero de 2010

SOLIDARIDAD CON HAITÍ - CARITAS ARGENTINA



SOLIDARIDAD CON HAITÍ

La ayuda que más ayuda es aquella que se organiza

El golpe sufrido por el pueblo de Haití, uno de los más pobres entre los pobres, en estas horas ha sido terrible. Por eso, queremos expresar nuestra solidaridad y nuestro profundo dolor a quienes sufren las consecuencias de la tragedia ocurrida, especialmente a aquellos que han perdido a sus seres queridos.

En las primeras comunicaciones recibidas desde Cáritas Haití, su responsable en la emergencia Jonides Villarson, nos informó que a pesar de las evidentes dificultades, ya están trabajando con el equipo de emergencias y comenzaron a coordinar las iniciativas de ayuda.

Desde Cáritas Argentina, se dispuso una cuenta bancaria destinada especialmente para este fin, asumiendo que la donación en dinero facilita el acceso y administración de los fondos desde el mismo lugar donde se realiza la asistencia:

Cuenta Corriente Banco Nación Nº 35869/51 - Sucursal Plaza de Mayo 0085

CBU 01105995-20000035869519

A nombre de: Cáritas Argentina Emergencia

CUIT 30-51731290-4

Pedimos a María de Guadalupe, patrona de nuestro continente, que contenga con su amor maternal a las familias y a todos los hombres y las mujeres afectados por esta tragedia.

Gracias por difundir esta información.

________________________________________
Cáritas Argentina – Comisión Nacional
Balcarce 236 – CP (1064), Buenos Aires
Telefax: 4342-8650 / 7931 / 7936 int. 122
comunicaciones@caritas.org.ar
http://www.caritas.org.ar/

domingo, 10 de enero de 2010

Reflexión

No somos islas


Aunque a veces podamos sentirnos alejados. Aunque a veces pueda pesar un poco de soledad o de incomprensión. Aunque la comunicación sea una asignatura que no se aprende más que día a día, y con cierta dificultad. Pero, con todo, no estamos solos.

Nos une la tierra subterránea. Nos unen puentes, a menudo indestructibles. Nos une, desde la fe, un Dios que late en cada entraña haciendo muy posibles los encuentros. Nos une la sed de amor, y la capacidad de amar. Somos tierra que puede ser hollada por mil pies. Y eso es muy buena noticia.

Encuentros

Les preguntó: “Y vosotros, quién decís que soy yo?” Respondió Pedro: “Tú eres el Mesías de Dios” (Mt 16,15-16

Hay tantos momentos de encuentro en nuestra vida: una llamada, un correo, un mensaje, un café compartido, una mirada que no necesita palabras, las memorias compartidas.

Las historias que están en marcha, los proyectos por los que luchamos codo con codo, hombro con hombro, con otros. Nos une el cariño, y cuando es recíproco, entonces es una fiesta.

Qué “encuentros” te parecen significativos en este momento de tu vida? ¿Cómo cuidas a los otros?

Desencuentros


Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo: “¡Dios te libre, Señor! No te sucederá tal cosa”. El se volvió y le dijo a Pedro: “¡Aléjate de mí, Satanás! Quieres hacerme caer…” (Mt 16,23)

Luego, es verdad que somos distintos. Que hay un punto de unicidad, de intimidad, de soledad en toda vida. Hasta en las parejas más unidas. Hasta en las historias de amor más recíprocas.

Cada quién necesita sus espacios. A veces duele ese no poder poseer a los otros, ese no poder aferrarlos. A veces parece que se rompen los puentes que unen nuestras orillas: una bronca, una mala palabra, alguien que te falla –o a quien fallas… La vida es, en todo caso, una interesante escuela para no convertir las distancias en abismos insalvables. Y la fe ayuda a volver a abrir los brazos.

¿Hay puentes rotos en tu historia? ¿Hay desencuentros? ¿Qué has aprendido en ellos?

Fuente: www.pastoraljesuita.com