En un acto
multitudinario realizado en la Plaza de Mayo, frente a la catedral
metropolitana, monseñor Mario Aurelio Poli asumió hoy como arzobispo de Buenos
Aires y sucesor del cardenal Jorge Mario Bergoglio, hoy papa Francisco, en una
misa concelebrada por más de 60 obispos y unos doscientos sacerdotes en el
altar levantado en las escalinatas del templo mayor de Buenos Aires.
La celebración comenzó en el interior de la iglesia catedral, donde el prelado
fue recibido por los obispos, sacerdotes, diáconos y seminaristas. El
administrador arquidiocesano, monseñor Joaquín Sucunza, le presentó el
crucifijo, para que el primer acto en el Templo sea una expresión de fe en
Jesús, que el nuevo arzobispo materializó besando la cruz.
Seguidamente, se le entregó la llave de la catedral, y acompañado por los
obispos auxiliares y el rector de la catedral, llegó hasta el presbiterio, en
donde lo esperaban los miembros del episcopado argentino. De inmediato, tras
una visita al Santísimo, el nuncio apostólico Mons. Emil Paul Tscherrig, hizo
una breve plegaria por el nuevo arzobispo, quien luego saludó a la Santísima
Virgen en su advocación de Nuestra Señora del Buen Aire con el canto de la
Salve Regina. Luego besó la reliquia de San Martín de Tours, patrono de la
Arquidiócesis y de la ciudad de Buenos Aires.
Revestido ya con los ornamentos sagrados, se dirigió en procesión hasta el
frente de la catedral donde comenzó la celebración eucarística.
La misa fue iniciada por el nuncio apostólico, quien comenzó con unas palabras
de bienvenida y saludó al primado como representante del Papa, quien, aseguró
"nos acompaña desde Roma". Luego entregó al canciller del
arzobispado, monseñor Fernando Rissotto, para su lectura, el documento por el
que autoriza la toma de posesión de monseñor Poli.
El momento culminante fue cuando monseñor Poli se sentó, –en medio del repique
de campanas, en la “cátedra arzobispal”, que por única vez se trasladó desde el
interior del templo mayor hasta el altar levantado frente a la Plaza de mayo.
En tanto, el vicario general de la arquidiócesis de Buenos Aires, monseñor
Joaquín Sucunza, transmitió el saludo de cercanía de obispos, sacerdotes,
laicos y “con especial énfasis” de los enfermos, los que sufren y los que están
detenidos en las cárceles, quienes ofrecieron sus oraciones y sufrimientos por
el ministerio del nuevo arzobispo.
Luego expresaron su comunión filial al nuevo arzobispo los sacerdotes Emilio
Riamonde y Mariano Rodríguez, los religiosos Emilio Andrada y Eduardo Rozas,
las monjas Leonor y Cecilia, la consagrada Karina Ledesma, los laicos Javier
Castello, Ramona Mantilla y César Mele, los jóvenes Tomás Persino y Rocío Santa
Cruz, y los niños Tomás Koch y Julieta Calebibich.
El vicepresidente de la Nación, Amado Boudou asistió en representación de la
presidenta Cristina Fernández, quien está en Venezuela, y estuvo acompañado por
el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina; el ministro del Interior,
Florencio Randazzo, la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner; el
secretario de Culto, Guillermo Oliveri; el director general de culto católico,
Luis Saguier Fonrouge y el presidente de la Cámara de Diputados, Julián
Domínguez, entre otros.
También asistieron el jefe de gobierno porteño Mauricio Macri, la vicejefa de
gobierno María Eugenia Vidal, el secretario general Marcos Peña, y otros
funcionarios y diputados de la Ciudad.+ Fuente AICA


